7 ago. 2011

La máquina cruel del totalitarismo


Purga, de Sofi Oksanen
Publicado en Suplemento Cultura de Tiempo Argentino el 7 de agosto de 2011

El público y el establishment literario europeo bendijeron a Purga con ventas récord y una seguidilla impresionante de premios. La historia que causa tanta conmoción pone en escena cuerpos quebrados por la violencia y la sensibilidad curtida de una sociedad que ha padecido el terror extremo.

Sofi Oksanen habla de Estonia luego de la invasión rusa, de la ocupación nazi, de la vuelta de los comunistas y de la más reciente democracia liberal. Lo hace mediante los pequeños gestos de la vida cotidiana, donde surgen los fantasmas del pasado y los espantos del presente. La pluma de esta finlandesa se entretiene en la cocina de la anciana Aliide Truu, desde allí descubre a una joven en su patio trasero y, llena de desconfianza, le da cobijo. Este es el arranque de un thriller a dos bandas. Por un lado, el pasado de Aliide plagado de secretos, asesinatos y miseria a gran escala, pero también de un amor trascendente; por el otro, la historia de la joven Zara, raptada y perseguida por una mafia dedicada a la trata de mujeres.

El entramado histórico que da sentido a la acción no es mero contexto, sino parte central de la trama. Los capítulos cortos, que se manejan libremente a través de la línea temporal, son la clave de una narración ágil que escudriña en la capacidad de adaptación y rebeldía de los personajes y, si bien delinea comportamientos miserables, no por eso divide todo en blanco y negro. Aunque sí expone al Estado totalitario como una máquina boba, capaz de una iniquidad sin matices, que se alimenta de las personas como un gran horno de frágiles maderos. En el quiebre del vínculo de los individuos, en la pérdida de la solidaridad reside el verdadero poder del Poder.

Con Purga llega, desde los lejanos países bálticos, una reflexión afín a los argentinos, qué hacer con la memoria individual y colectiva de crímenes de lesa humanidad. “Jóvenes estúpidos, ¿qué pretendían conseguir removiendo el pasado? Nada. El que desentierra cosas viejas merece que se le clave una astilla en el ojo, aunque sería mejor una estaca.” Las respuestas son variadas, desde aquellos para quienes revivir el dolor resulta una tarea titánica, pasando por “mucha gente con las manos sucias a la que no le gustaría que se escarbase en el pasado”, hasta aquellos que necesitan la verdad para seguir adelante, sin olvidar el silencio de los que fueron consumidos en la hoguera de la Historia.

Entre el thriller y el melodrama, la tensión narrativa fluctúa a lo largo de las 380 páginas, sin embargo, los amantes de las novelas encontrarán en Purga las razones por las que tanto entusiasmo causa en Europa.

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